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Un comic que ayudaba a niñas y niños a superar situaciones de acoso.
El cómic, publicado por la editorial Sauré, es obra de Ainize Eguiarte y Alfonso Berroya. Fue presentado el jueves 3 de marzo en la FNAC Castellana.
 
     
 
Castillos de princesas, monstruos horribles, encantadores príncipes, ranas parlanchinas, brujas malvadas…personajes típicos de los relatos infantiles que aparecen también en “Érase una vez un cuento”, un libro de cómics que recoge seis historias protagonizadas por niños y niñas que deben enfrentarse a diversas situaciones de acoso y maltrato infantil.
 
El cómic, publicado por la editorial Sauré, es obra de Ainize Eguiarte y Alfonso Berroya. Fue presentado el jueves 3 de marzo en la FNAC Castellana (Paseo de la Castellana 79, Madrid), en un acto en el que participaron el presidente de la editorial, Jean Françoise Saure, así como la Asociación Española de Prevención del Acoso Escolar (AEPAE), representada por su presidente, Enrique Pérez-Carrillo de la Cueva, y Miguel del Nogal Tomé, director del Área de Psico-Asertividad.

Durante dicha presentación, Sauré explicó el objetivo primordial del cómic: “sirve para que un niño pueda verbalizar una situación que le ocurre y que no sabe definir. Lo cual puede ser suficiente para que llame a la puerta del padre, del psicólogo, del profesor…así le damos la oportunidad de expresar algo que de otra manera se acabaría callando”.

Las cinco historias recogidas en el libro narran argumentos sencillos, pero impactantes. Todas ellas están protagonizadas por niños y niñas que, ante los problemas que pueden hacerlos madurar antes de tiempo, deciden convertirse en los héroes de sus propios cuentos de fantasía.

Cuentos que destacan por un enfoque autoinclusivo y por una estética llamativa en la que están presentes los dos mundos, el real y el imaginario, diferenciados mediante el estilo: mientras que el primero es gris y más cartoon (el estilo de la típica viñeta de cómic), el imaginario tiene colores y es más como los niños se lo quieren imaginar.

Útil herramienta contra el acoso.

Los dos miembros de AEPAE presentes en la presentación destacaron durante la misma la utilidad de “Érase una vez un cuento” como herramienta de sensibilización. De hecho, el libro va a ser empleado como un recurso más al servicio de las intervenciones que realizan en los centros escolares dentro de su Plan Nacional contra el Acoso Escolar.

Miguel del Nogal, psicólogo director del Área de Psico-Asertividad de la asociación, hizo hincapié en que los cómics reflejan diferentes tipos de acoso, incluyendo el abuso sexual a menores, algo digno de elogio porque “es un tema tabú y de los más duros”, aseguró.

Además, todas las historias del libro recogen elementos que se dan en los casos reales de abuso, solo que tratados de manera que los niños puedan reconocerlos y asimilarlos. “El mundo de fantasía conecta con el lenguaje de los niños. Los niños saben lo que pasa en el mundo adulto, pero utilizan otro lenguaje y lo comunican de forma diferente. Por ejemplo, en estas viñetas de color (las relacionadas con el mundo de fantasía), se refugian los niños para protegerse muchas veces”, señala del Nogal.

Por otro lado, el psicólogo reseñó que la presencia del miedo es igualmente relevante. “Introduce otra de las variables que aparecen en todas las formas de acoso, y es la ley del silencio”. Por ejemplo, en la historia del abuso sexual, el padre abusador le dice a su hijo que lo que ocurre es “nuestro pequeño secreto”.
Otro tema que aparece frecuentemente en el libro es la normalización del maltrato. “El niño asume que es así, que hay niños que pegan y otros que son pegados. En todas estas fórmulas del maltrato, si no se hace algo, la situación se normaliza y el niño acaba tomando el rol de víctima”, advierte del Nogal.

Su compañero y presidente de AEPAE, Enrique Pérez-Carrillo, añadió que a un niño se le acosa muchas veces porque es diferente. “Suele ocurrir cuando no está dentro de la normalidad del grupo. Por eso, a un niño hay que enseñarle que no es negativo que no se atenga a la norma general, que cada niño es único y especial”.
“En los niños –prosigue Pérez-Carrillo –se percibe la nobleza como debilidad, cuando debería ser lo contrario. Es frecuente que un padre nos diga, por ejemplo, cosas del estilo de ‘mi chico es tan bueno que es tonto’. Yo siempre digo que no es tonto. Al contrario, es un chico genial, pero necesita las herramientas para que esto no le ocurra”.

Otro fenómeno relacionado con el acoso que hay que evitar, y que también aparece en los cuentos, es el del acosado que se convierte en acosador cuando consigue integrarse dentro del grupo y el punto de mira se dirige hacia otra persona. Para impedir tanto esta como el resto de situaciones ligadas a los diferentes tipos de maltrato y de abuso, el presidente de AEPAE apuesta por actuar de manera preventiva: “siempre digo que lo más importante es la prevención y sensibilización, no solo la atención de las víctimas. Igualmente es fundamental formar a chicos, profesores y padres para que sepan qué es y qué no es acoso”.

Repensar la sociedad

Una pregunta flotaba en el ambiente durante el acto de presentación de “Érase una vez un cuento”: ¿Qué estamos haciendo tan mal para que el acoso infantil sea un problema cada vez más grave? Un problema que, en el ámbito específico del acoso escolar, asegura haber sufrido uno de cada diez alumnos, según Save The Children.

Para del Nogal, debe ponerse el foco en los valores: “Cuando preguntamos a los chicos en los centros escolares qué valores son los que más aprecian, siempre nos hablan de competitividad, triunfo, hedonismo, dinero… es evidente que la existencia del acoso está relacionada con esta supremacía de la competitividad, que genera una gran presión del grupo sobre el diferente. Al final, se acaba arrinconando a la persona que no gusta”.

Por su parte, Pérez-Carrillo cree que no hay que olvidar la incidencia de otro importante cambio cultural: “Antes había más contacto físico en la calle. Jugábamos más en la calle y nos relacionábamos más directamente. Por tanto, estábamos más preparados para arreglar cualquier conflicto desde pequeños. Lamentablemente, hoy día los niños están demasiado protegidos. Viven más en un mundo virtual que real, por lo que no están preparados para afrontar esos conflictos que van a surgir. Les falta ese entrenamiento que antes teníamos. En conclusión, los niños tienen carencias para resolver conflictos, no saben cómo. Y los padres tienen parte de culpa porque no les dan responsabilidad. Los sobreprotegen dentro de una burbuja”.

Romper esta burbuja requiere, según los miembros de AEPAE, un replanteamiento colectivo de los valores de nuestra sociedad. Así como la realización de un importante esfuerzo para dotar de herramientas efectivas a niños, profesores y padres.
 
 
     
         
 
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